REIGNITION
"Things are very probably weirder than they seem" (NICK LAND)
El meollo de Nick Land es (parafraseando a JAPR) la RETROpropulsión de una minoría siempre asequible al APEAMIENTO.
Desde hace un tiempo voy leyendo lo que consigo de Nick Land. Tras mi primer encuentro con LA ILUSTRACION OSCURA (que me redirigió con fuerza a Moldbug/Yarvin), pasó un gran intervalo donde sólo se produjo el reencuentro ocasional del díalogo/debate con Dugin que apareció en GEOPOLITIKA [y fue también analizado en este trabajo por entregas, 1, 2, 3 ]. Más tarde, retomé contacto (esta vez con sus trabajos de los 90) con su ensayo sobre Bataille y material recogido mayormente en FANGED NOUMENA. Realmente, esto es un mundo que no me estimula. Será a partir de su mutación/epifanía en este nuevo siglo/milenio con Shanghai y más tarde con Yarvin, cuando retomo el Land que me interesa y fascina. Devoro de un tirón URBAN FUTURES, XENOSYSTEMS, OUTSIDENESS... Y ahora he tenido la buena fortuna de acceder a la megacompilación REIGNITION (4 volúmenes recogiendo su producción desde 2011) y de disfrutar de no poco material que desconocía pero escrito con la glacial ironía (que asocio en parte con parrafadas jungerianas tanto de los diarios "de ancianidad" como de EUMESWIL en su desapego anarca -ahí momentos como su deliciosa diatriba CALENDRIC DOMINION sobre la hubris idiota de un calendario woke- o reflexiones de EJ sobre el Tiempo tanto en su atención al reloj de arena como al muro del Tiempo -presumo que NL conoce ambos textos, por aquello de su obsesión sobre los meandro y vericuetos temporales-). La sutileza landiana contrasta con la escritura traviesamente colegial de Yarvin y sus diferentes estilos tal vez puedan también explicar la fractura que en un momento determinado parece marcarse entre sus visiones (el neomonarquismo de Yarvin versus la nunca abdicada posición secesionista -mucho más cercana a Venator pero un Venator en lenguaje constitucional/meritocrático- de Land -su debate con Yarvin es como una variante de las diferencias que plantea Venator entre el Anarca y el anarquista y, aún más, la relación de Land como residente en una megaurbe china recuerda no poco, en su ambivalencia, a la de Venator con el entorno administrado por el Cóndor-). El nihilismo de los 90 dará paso a una sonrisa maliciosa al ver cómo lo que podía resultar enemigo inexpugnable puede cuartearse y dar paso a algo que trascienda, por lo menos, la peor pesadilla, la del ESPANTO SIN FIN políticamente correcto.
Sobre el mentado debate con Yarvin [de su post CASINO ROYALE]:
“Clearly, monarchism represents a definitive abandonment of this constitutional ambition. It contends that, since sovereignty cannot be effectively or permanently dismantled, rational attention is better focused upon its concentrated expression. The monarchist case is able to draw great sustenance from the manifest degeneration of republican constitutionalism — most obviously within the United States of America — where its most radically deteriorated possibility, mass democracy, betrays a scarcely contestable inferiority to monarchical government in each day’s news headlines. It needs to be emphasized at this point that any constitutional republicanism which is less anti-democratic than absolute monarchy is, in that regard, contemptible. Neoreaction is essentially anti-democratic, but only hypothetically monarchist.
Republicanism, like monarchy, has a rich and deep historical archive of examples to draw upon, dating back to classical antiquity. The confusion between republican government and democracy is a recent and unfortunate eventuality. The historical reasons for this confusion are by no means trivial, but nor do they point inexorably to the monarchist conclusion. It is especially important to consider the possibility that the demotic destruction of monarchical regimes, and of functional republics, has been a parallel process, rather than a succession (in which republicanism served as an intermediate stage of political disorganization). A detailed historical analysis of the 1848 revolutions would bring out some of the complexity this topic introduces. In particular, it raises the question why the model of the Dutch Republic (1581-1795) was unable to offer a template for constitutional government of effective relevance beyond the Anglosphere. From the perspective of constitutional republicanism, the limited influence of the Dutch example marks a fatal historical bifurcation, exposing the European peoples to a calamitous bi-polar struggle between monarchical and democratic forces (from which our present ruin was hatched). It is also immediately evident from this perspective that the emergence of advanced capitalistic economic organization is inextricable from the propagation of the Dutch model (transplanted into the UK by the Glorious Revolution of 1688, and from there to the Anglophone New World). Since capitalism epitomizes cybernetic closure — a system without uncontrolled nodes — these connections should not surprise us.
Because monarchism dismisses the possibility of cybernetic closure, and thus asks us to accept the inevitability of uncontrolled nodes, or concentrated sovereignty, it necessarily compromises on the prospects of meritocratic selection. It argues, soundly enough, that we can do far worse than kings, and have done so, but in making this case it falls far short of the selective mechanism for excellence that capitalism routinely demonstrates. When Moldbug compares a monarch to a CEO, it is with the understanding that — under 439approximate free-enterprise conditions — business leadership has been socially sifted for rare talent in a way that dynastic succession cannot possibly match. The fact that the outcome of democratic electoral selection is reliably far worse than the monarchical alternative does not indicate that ‘royalty’ represents an impressive solution to the meritocratic problem — it is simply less appalling than the one presently prevalent among our contemporary political systems. It is capitalism that has found the solution, from which any rational politics would seek to learn.
That monarchy is superior to democracy is a point of secure neoreactionary consensus, but this is a remarkably low benchmark to set. That there is anything beyond it recommending the return of kings remains an unsettled matter of dispute.”
Ilustro esta entrada con autocitas sacadas de posts en FB donde muestro mi reacción ante la lectura de Land (que, ahora mismo, con el regalo de REIGNITION -bastante de ese material podéis encontrarlo en este blog- supone un largo y estimulante trecho por delante).
"Justo cuando lo más subversivo es el propio presente, esta sentencia de Land me fascina en lo que tiene de consumación: Reaction forges, or excavates, an occult pact between the future and the past, setting both against the present, in concert, and thus differentiating itself from progressivism (which unites the present and future against the past), and conservatism (which unites past and present against the future). Its bond with time as outsideness carries it ever further beyond the moment and its decay, into a twin horizon of anterior and posterior remoteness. It is a Shadow Out of Time."
"La impotencia y desesperanza que encuentro en Land cuando estudia a Bataille me han hecho pensar en aquellas líneas de John Doe en SE7EN extraídas de la copiosa grafomanía que los detectives encuentran en su cubil. NL, como sujeto "execrable" ya en los 90, ¿podría haber sido uno de los mimbres que contribuyesen a la creación de John Doe? Un personaje que a mí también me impactó, como dejé claro en la entrada shadowliner con la que ilustro este post. Algo más tarde NL pasa de la resignación ante el ESPANTO SIN FIN a la rebelión en pos tal vez de un FINAL ESPANTOSO (siempre preferible a un bucle pesadillesco, a un infierno como eternidad). Bataille, pero también el J.F. Sebastian de BLADE RUNNER o los impotentes antihéroes de Lovecraft, darán paso a factores más actuantes que meramente dolientes/sacrificiales: se sigue con BLADE RUNNER pero ahora atendiendo a los replicantes prometeicos, y HPL resulta ahora más enjundioso por su teratosfera que por sus trémulos narradores. Y se estudia a Kurtz (descubro que casi al mismo tiempo que yo lo asumía como tótem corazonesco) así como la saga TERMINATOR. Bataille y sus aullidos sin salida da paso a la esquizo/guerrilla de Deleuze y Guattari y al ciberpunk de William Gibson (matriz de MATRIX pero también de las obsesiones de Elon Musk sobre la realidad como simulación). La epifanía llegará con el nuevo siglo/milenio al reubicarse en Shanghái y descubrir no mucho después a Moldbug/Yarvin. La escritura de NL ya es diametralmente opuesta a su libro sobre Bataille. URBAN FUTURE o XENOSYSTEMS son la antítesis de la angustia. Hay una sintonía con realidades que marchan: la potencia china, los gérmenes subversivos californianos contra la corrección política. Tras la resignación ante un ESPANTO SIN FIN, tras la rebelde aceptación de un FINAL ESPANTOSO ¿se vislumbra ahora la posibilidad de un RESETEO? Mucho de lo que sintió Land yo lo sentí también en mis peripecias de los 90 y primeros 2000 (así como no pocos de sus referentes, caso de HPL, BLADE RUNNER, Kurtz o, por un tiempo, TERMINATOR y EL ANTIEDIPO -jamás, ya lo dije en su momento, ni Bataille ni el mundo MATRIX: hace poco me vi MATRIX RESURRECTIONS por aquello de que se suponía una contestación a las arteras maniobras de Yarvin con la saga y me resultó tan truño como las otras entregas que había visto de l@s wachosk@s, MATRIX I, la secuela con Gary Oldman con el peinado raro, y la moñez futurista EL DESTINO DE JUPITER, un estomagante crossover entre DUNE y Corín Tellado-). Hoy me reconozco en esos escritos donde parece vislumbrarse un RESETEO. Ahora mismo, con las convulsiones en Oriente Medio y el consiguiente desgaste de Trump, igual todo parece dudoso pero hay algo impepinable para quienes consideramos como peor escenario el Infierno como eternidad, el ESPANTO SIN FIN, la claudicación ante lo "correcto", la aceptación de "la Catedral" como destino final. El dilema ya no deja cabida a Bataille (porque un Bataille "unchained", tarantinizado, en buena medida ya no sería Bataille -en todo caso un avatar imprevisto, entre rumano y broncíneo, el más nihilista de lo neoreX: ya sé que casi nadie de quienes me leen van a pillar el chiste...-) ni a las grafomanías quejumbrosas de John Doe: la cosa es mucho más tajante, O RESETEO O PETE. En cualquier caso, las miserias del pasado quedan atrás..."
"From the (cultivated) Chinese perspective, the structure of world history is not defined through modes of Abrahamic eschatology, but with respect to deep rhythms of Confucian Restoration, describing a spiral, in which advance and return are synthesized. If the hypothesis of a continuing trend to a more Chinese world is — at least momentarily — granted credibility, then the present (second) epoch of Confucian Restoration is the key to historical intelligibility on a global scale." Leyendo las consideraciones landianas sobre NEOMODERNIDAD en su apología de Shanghái URBAN FUTURE o algunas entradas en XENOSYSTEMS me acuerdo de cosas que yo escribí antes de tener noticias de NL pero ya muy atento al auge de la China post/maoista.
"Si de Simone Weil desde el primer momento me atrajo su rostro como puerta a su mística, en mi acercamiento a Nick Land influye también su enigmático careto que me recuerda a Tim Roth (antimateria de lo pensante en sus roles habituales, a destacar el Calabacito de PULP FICTION y el epígono hiperrealista de Martin Sheen en la adaptación para tv de MALAS TIERRAS, junto a parejas tan weirdas como Amanda Plummer o Fairuza Balk). Es como si fuese el hermano intelectual de los estereotipos performados por Roth. En ambos casos, desde lo agudo o desde lo lerdo, tipos chungos, siempre cargados de incorrecciones. Aunque Tarantino también deparó a Roth dos papeles nada lerdos: el debut de su colaboración como el policía inflitrado en RESERVOIR DOGS (con esos lazos tan shakespearianos con Harvey Keitel) y sus tortuosas identidades en LOS ODIOSOS OCHO (la película más "landiana" de QT por su tenebrosa mirada y su glacial ironía cluedística)."
CODA /// REIGNITION, en su tomo IV, acaba con un bloque realmente delicioso de fragmentos narrativos donde la cAosmovisión landesca se hace cuento y película y uno siente más allá del análisis el aliento palpable de presencias habituales como Kurtz, o HPL y su teratosfera, a lo que añadir una mirada que yo asocio con Cronenberg, mirada noir beyond noir, y, como lector y aprehendiz de visiones del mundo, a unos minutos disfrazados de años de toparme con El Final que me corresponda, me siento aún más prójimo del oscuro vértigo que está caracterizando lo que me gusta llamar RESETEO.