"La juventud de hoy ama el lujo. Es mal educada, desprecia la autoridad, no respeta a sus mayores, y chismea mientras debería trabajar. Los jóvenes ya no se ponen de pie cuando los mayores entran al cuarto. Contradicen a sus padres, fanfarronean en la sociedad, devoran en la mesa los postres, cruzan las piernas y tiranizan a sus maestros" Sócrates



La rebelión de los cuarentones

por Raúl Pajas Crespo





Me encuentro en un momento de la vida que no se si acercarme al Parque del Oeste a montar un botellón o quedarme viendo tranquilamente el avance de las obras. En esta España de consumo masivo e ingeniería social, todo va muy rápido, demasiado rápido. No me asusta la velocidad, mientras pueda disfrutar del paisaje, la carretera y del viaje. Pero lo de hoy día es una locura. Triunfa la fugacidad, la inmediatez, el consumo de conquista, la insatisfacción permanente de la masa solo se mitiga temporalmente al conseguir el objeto deseado, no disfrutan del uso de las cosas, de los conciertos, de las compañías. Wallapop no habría funcionado hace 60 años, en esa época no se tiraba nada.



Por favor, que obliguen a dejar los móviles en una cesta a la entrada de las salas de conciertos, quiero disfrutar de la música en directo sin tener que esquivar los teléfonos de la gente grabándolo todo. Muchos cuarentones ante tanta generación X, Y, Z, compra online, apps, trap, big data y smartphones. Nos hemos rebelado y no queremos seguir este ritmo, nos hemos plantado en nuestra música y vinilos de antes de los 90, con unos vaqueros ajustados si la “tripita” nos lo permite, con nuestras zapatillas clásicas y camiseta de grupo de rock. Los cuarentones queremos pasar más tiempo con nuestros amigos, que, si nos aguantan tantos años, es que lo son de verdad, pero no por whatsapp o redes sociales, queremos hablar en persona, quedar en un bar de los de toda la vida a tomar unas cervezas…con el chino, el fanegas, el negro, el gafas… y poder llamarles así sin recibir una denuncia.



Cada vez más cuarentones nos acercamos a mercadillos a adquirir muebles que se fabricaban para durar, que no me cuenten historias de cambio climático, ecología y coches eléctricos… empecemos por consumir menos y reciclar más en todos los ámbitos de la vida.



Los cuarentones vemos con recelo a esa nueva generación que dicen que está concienciada con el Amazonas, pero que son unos hijos de puta con sus padres y amigos.



Muchos cuarentones, estamos cansados de que no se cumpla la palabra dada, si antes se quedaba de un sábado para otro en la sala de juegos, ¿Por qué hoy día hay tanto cambio de plan y deserciones en minutos?



Estamos muy cansados de la falta de cortesía y educación en los espacios públicos… Ceder el paso a una mujer, no es heteropatriarcal, es simplemente educación. Y si un niño está sentado en un asiento del metro y llega una persona mayor, por favor super-papi o mami, si tu vástago no se percata de que debe levantarse, dale una colleja al nene y que ceda el sitio, que de pié se crece más rápido.



Los cuarentones queremos disfrutar del castellano que es un idioma muy rico y todos lo entendemos. Conocer idiomas es cojonudo, pero si en cada cinco palabras, metes un anglicismo, eso no es conocer el idioma de Shakespeare, eso es que eres muy gilipollas.



En definitiva, los cuarentones queremos disfrutar de las cosas sencillas de la vida, queremos tomarnos nuestro tiempo, que es lo más complicado. Por favor, que alguien pise el freno, que yo me bajo...