Yo he venido a hablar de mi libro.
Un choteo acre de ANDREA BYBLOS
La famosa frase de Umbral, tan claro y directo.
Es algo que sucede mucho hoy en día. Que mucha gente tiene un libro de cabecera, y hablan de su libro.
Antiguamente era La Biblia. Hoy es El Capital, o mejor, no: el discurso del partido político.
Y no salen de ahí, de su libro. Así como el fanático religioso, pase lo que pase, siempre tiene su discurso preparado que vale para todo.
Es así, que encuentran en la caja fuerte del despacho de un ex primer ministro unas joyas muy barrocas, cuajadas de oro, zafiros y diamantes y a los fieles, que defienden a su expresi con unas y dientes, poco les falta para decir que son las joyas de plástico de la película de Disney Cenicienta, que las niñas de 30 años del expresi las guardaron allí porque son fans, al igual que los fans de Pokemon guardan los muñequitos de Pokemon en la Caja Fuerte.
Pero esa realidad virtual es la que viene en su libro. Y su libro va a misa, bueno, no, en ese caso al Congreso del Partido.
Porque el Libro ya no es ni siquiera el Capital, sino el discurso del Partido.
Pero bueno, al fin y al cabo, tienen su libro y vienen a hablar de él. Y como dijo Orwell en otro libro, su libro, 1984: “El Partido te decía que rechazaras la evidencia de tus ojos y de tus oídos. Esa era su orden final, la más esencial.”
Está bien eso de tener un libro y dar la matraca con él todo el día. Supongo que eso calma mucho: encontrar todas las soluciones de la vida en un libro.
En el caso de la Biblia lo puedo entender: es un libro muy complejo, largo, de distintas épocas en el que hay sabiduría popular de milenios y miles de interpretaciones al respecto.
Pero El Discurso del Partido, ese libro… Puede que sirva para llenar estómagos agradecidos provisionalmente. Sí, definitivamente tiene cierta utilidad para algunos.
Pero hasta ahí llega. No da para más.
Actualmente, tal y como va el mundo (y los cambios de humor de Trump, y el flojeo de nuestros políticos europeos y patrios, tan incapaces y tan agarrados al poder como garrapatas), no hay ningún libro que pueda explicarlo. Porque no sabemos qué pasa. Es un caos. Ni la racionalidad ni las utopías, ni los análisis de los contraanálisis del megaanálisis explican por qué vamos tan alegremente al suicidio colectivo. Me refiero a una explicación que no esté sesgada por utopías ideológicas irrealizables y muy apartadas de la realidad.
Bueno, sí, la Biblia puede explicar algo, el apocalipsis y tal.
Para personas conspiranoicas y apocalípticas está genial.
Un libro así, de distintas épocas y autores, lleno de pasiones, brutalidades, sabiduría popular, y de un estilo farragoso que los eruditos llevan siglos descifrando intentando entenderlo e interpretándolo según les guste más y como más les convenga ha sido y seguirá siendo el Libro de referencia para nuestra civilización.
No soy conspiranoica (creo más en la imbecilidad y el flojerío como causas, aunque, a saber) ni creyente en ninguna religión ni ideología por lo que no tengo libro.
Lo mismo debería tener algún libro. Umbral se escribía sus libros, pero no tengo madera de escritora. Así que me quedaré sin libro.
Observo cómo mucha gente, en el caos, quizás para calmarse, repiten su libro como si fueran salmos. En la URSS tenían un peloteo llamado “partinost”, que era, básicamente, repetir como loritos las consigas de propaganda del Partido en cualquier cosa que hicieran. Mantras, oraciones, rezos… Sólo que en lugar de rezarle a Santa Rita, a San Judas Tadeo o a la Virgen de la O, le rezaban a San Stalin, Batiushka.
Es parecido a lo que pasa hoy, sólo que los santos mártires de hoy, Pedro Saunas, Zapatero y demás son de una cutrez de puticlub y de joyas y corruptelas estilo Torrente que no le llegan a los talones al recio Stalin, que por no tener, no tenía ni calzoncillos, y tuvieron que hacerle unos calzoncillos nuevos para enterrarlo de forma decente y que ante Dios, se presentara con unos calzoncillos en condiciones que, por muy comunista que fuera, el Dios ortodoxo es el que es y lo de los calzoncillos no lo perdona.
Cayó la URSS y volvieron al Libro. Al de siempre, al del Dios que no perdona que te presentes ante él sin unos calzoncillos decentes.
Aunque yo creo que nuestros repetidores de mantras progres no pueden zafarse de su libro y van a seguir viniendo a hablar de su libro porque el vacío de la cutrez del Partido los ha devorado y ya no les queda nada. Han basado toda su autoestima en su libro, sin su libro, sin darnos la matraca con su libro, simplemente no existen.