EL HORROR

 

lo dijo Charlie Mysterio

 

En una reciente entrevista publicada en "Mondo Brutto", Jorge Martinez de Ilegales contestaba a una pregunta sobre ETA expresando su incomprensión ante el ataque indiscriminado hacia la población civil. Decía entender que existan motivos para la lucha armada pero discrepar en el error de no fijar objetivos concretos atentando al azar, provocando el horror por el horror. Esta es la opinión de un estratega, experto en guerras y autor de la, hasta ahora, más radical canción POP escrita en castellano ("Heil Hitler", toda una declaración de intenciones). Una mente clara y privilegiada que no se anda con rodeos.

Me pregunto qué hubiera pasado si el ataque de hoy en lugar de producirse en el sur obrero de la capital hubiera sido en Avilés o en las cercanías proletarias de Gijón. Dado lo belicoso que es el asturiano medio la cosa habría acabado en batalla campal. Sería una situación incontrolable, un estallido de violencia y venganza al unísono ("nos atacan, nos defendemos y matamos aún más").

Aquí se prefiere la pasividad burguesa, el sueño europeo normal, aguantando la previsible y boba llamada a la serenidad de nuestra tan aséptica democracia. ¿De veras ha ocurrido algo? Como siempre, esto es un monólogo. No habrá respuesta. Solo absurdas reuniones de hombres-masa que siguiendo ceremonias patéticas se consuelan codo con codo y que dan la sensación de querer entrar nada más en el Record Guinness de la asistencia; nunca consiguen nada. Más interesante es bañarse en la propia nada como soñaba Borges y experimentó Laforet, pero a mí me aburre el pesimismo sin humor.

Por cierto, ¿hay humor en la sangre de hoy? ¿Hay estética, un fin artístico, action-painting, readymade...? ¿Se persigue una ejecución secreta en celdas convirtiendo al Estado en creador, artífice de la performance? ¿Una sonrisa final? ¿Mímica? ¿Participación? ¿Lightshow? ¿Réquiem?

Me temo que todo es mucho más triste. Imagen de calimocho, barrio obrero de casas sucias, melenilla de patilla afeitada, coletilla sobre suéter con capucha lleno de pelotillas, alimentación a base de ofertas del súper de la esquina, vino barato, viandas grasientas fritas en apestante aceite de girasol, gafas de imperdonable diseño y barbas descuidadas, ausencia de educación, música infame, gente muy fea y maloliente, aldeas muertas a mediodía.

Prefiero el irresistible encanto celta de Jorge Martínez, el dandysmo de Pim Fortuyn, o la paranoia de Bush calcada de "Un día de furia".

Esta noche voy a soñar con John Wayne.

God save the United States of America, el 7º de caballería aún existe (en helicópteros), echo de menos el olor a victoria.

 

 

 

EL ESPECTACULO

 

lo dijo The Elderly Passenger

 

«Esta democracia tan perfecta fabrica ella misma su inconcebible enemigo, el terrorismo. En efecto, prefiere que se la juzgue por sus enemigos más que por sus resultados. La historia del terrorismo la escribe el Estado; por tanto, es educativa. Las poblaciones espectadoras no pueden, por cierto, saberlo todo acerca del terrorismo, pero siempre pueden saber lo bastante como para dejarse persuadir de que, en comparación con ese terrorismo, todo lo demás les habrá de parecer más bien aceptable o, en todo caso, más racional y más democrático.  

Cabe observar que la interpretación de los misterios del terrorismo parece haber introducido una simetría entre opiniones contradictorias, como si se tratara de dos escuelas filosóficas que profesan unas construcciones metafísicas enteramente antagónicas. Algunos no quieren ver en el terrorismo nada más que evidentes manipulaciones de los servicios secretos; otros, por el contrario, juzgan que lo único que se les debe reprochar a los terroristas es su falta total de sentido histórico. Con una pizca de lógica histórica no se tardaría en concluir que no hay nada de contradictorio en suponer que unas personas que carecen de todo sentido histórico también pueden ser manipuladas, y aun con mayor facilidad que otras. Asimismo es más fácil convertir en “arrepentido” a alguien a quien se puede demostrar que se sabía de antemano todo lo que él creía estar haciendo libremente. Un efecto inevitable de las formas de organización clandestinas de tipo militar es que basta con infiltrar a poca gente en ciertos puntos de la red para hacer actuar - y caer - a muchos. En esas cuestiones de valoración de las luchas armadas, la crítica debe analizar de vez en cuando alguna de esas operaciones en particular, sin dejarse distraer por la semejanza general que acaso revistan todas ellas. Por lo demás, por probabilidad lógica habría que contar con que los servicios de protección del Estado piensen en aprovechar todas las ventajas que encuentran en el terreno del espectáculo, que justamente para eso se ha venido organizando desde hace tiempo; lo asombroso, lo que suena a falso es, por el contrario, que les cueste tanto darse cuenta de eso. 

Desde que el arte ha muerto, se sabe que se ha vuelto muy fácil disfrazar de artistas a los policías. »

GUY DEBORD. Comentarios a la sociedad del espectáculo.

 

Hoy se vive y se muere en medio de flujos de misterio indescifrables. Un checheno se parece más a un cadete de West Point que a un ayatollah. El militante del GRAPO siempre es el primero en caer y el último en hablar. Y los que hablan tienen miedo de caer.

El arquitecto japonés Minoru Yamasaki diseñó el World Trade Center, el epicentro del capitalismo mundial. Era el sueño del dólar, del humanismo capitalista, donde el acopio de hombres sin rostro despuntaba en el sky line de Manhattan. Muchos hombres, unos sobre otros: eran como castellers catalanes, y todos los castells se caen, porque los de abajo aguantan más peso que los de arriba. Pero Yamasaki también construyó el sueño falansterial de las viviendas sociales de Pruitt Igoe, la vivienda pública de la ciudad socialista, un complejo habitacional que fue dinamitado por ser considerado inhabitable. La yihad y la especulación juzgan intolerable el mundo y construyen sus utopías desde las ruinas (los pedruscos del Panshir o los de la zona cero).

El terror es el nuevo Goldstein que denunció Orwell. Sólo una objeción: las consignas del Big Brother estaban mejor redactadas que un memorando de la CIA o un boletín de Al Qaeda. Porque el Gran Hermano no ha renunciado a la Poesía, y rescribe la Historia: modifica aquí y allá, pero rescribe (no otra cosa significa rescribir sino contestar, responder). Los que ahora manejan el cotarro sólo borran: los libros de texto son ampliamente ilustrados y cada día dicen menos, y lo que se atreven a decir es que todo siempre fue lo mismo y que así será en adelante. El espectáculo es una relación social mediada por imágenes. Se nos hace preferir la imagen al modelo, porque aquella lo aguanta todo. El Terror hace el resto. El Terror nos pone a merced del Poder.

No es un Poder afable.

 

DE CÓMO LENIN LLEVABA RAZÓN

 

Bush, acelerador de la debacle capitalista, bien que descrea de ello la presunta izquierda o la farándula de los Foros de Lula, quienes lo ven ingenuamente como el megapoder del Capital. A este respecto, los capitalistas abominan de las asimetrías del presente modelo de economía-mundo, y de la hegemonía USA, un trotskysmo pervertido cocinado por el think tank de Bush, precisamente formado por ex­­troskos como Kagan o Rorty, su filósofo de salón, y por la camarilla de Sión (a Theodor Herzl le parecían bien Uganda, Alcorcón, o Palestina para montar el tenderete, oyes, y si hay que molestar al vecindario, pues se le molesta. Los partys de los ricos siempre son las más ruidosos). En este sentido, Bush sería un moderno que busca una revolución permanente a nivel mundial (un trotskysmo deformado frente a la postmodernidad blandita y gu@y de Clinton). El Global Economic Forum señala ya a Bush como engendro indeseado. Y son numerosos los millonarios norteamericanos que están poniendo un pastón para deshacerse de este mostrenco que lleva al capitalismo a sus estertores. La Asociación Nacional del Rifle defiende a Bush, y todavía creo que George Soros es más listo que la momia bípeda y adorable de Chartlon Heston. La firma financiera Morgan Stanley ha dado también la voz de alarma. Bush quiere un imperialismo machote, mudar la economía-mundo, con relaciones económicas eficientes, en un Imperio global que acabará desmoronándose (Carlos V, Napoleón o Hitler vieron derrumbarse semejantes proyectos aparentemente grandiosos).

Como el gran dinero ya empieza a deshacerse de un tipo que no les da un sistema estable (el déficit derivado de la escalada militar está llevando a su fin a los USA, como llevó al desmoronamiento a la URSS), se trata de promover el terror y el pánico a la amenaza terrorista para conseguir la reelección mediante esa dupla inepta Bush-Bin Laden, deseable desde un punto de vista leninista, para que por fin el dólar se vaya a tomar por culo. Lenin ya articuló lo que para unos resultará una profecía anacrónica, pero que cada día toma más cuerpo: la cadena opresora del FMI se dibuja en la siguiente fórmula: «la noción de "Estado-rentista" (Rentnerstaat ) o Estado-usurero ha pasado a ser de uso general en la literatura económica sobre el imperialismo. El mundo ha quedado dividido en un puñado de Estados-usureros y una mayoría gigantesca de Estados deudores.»

 

EL MARLBORO Y LOS FARIAS

 

Tengo la certidumbre de que ante los presentes acontecimientos, en uno de esos países mucho más cafres, más animalmente instintivos, uno podría razonablemente esperar que apareciera alguien como Bush y en su desquiciamiento fascistoide, dijera algunas bonitas palabras de los padres fundadores, mientras los F-18 describían tirabuzones peterpanescos con una estela de queroseno en rojo, azul y blanco, con un background monumental de barras y estrellas. En su delirio, en su paranoia, es desde luego una sociedad mucho más sana que este país inexistente que se ha dado en llamar Spain. Y son mucho más sanos y más asnos porque los asiste esa psique depredadora del colono, prima hermana de la que agita a los fachas de kibbutz asesinando niños. Otra cosa es el sumidero de hambre, tortura, enfermedad y miseria que su capitalismo promueve en este mundo de mierda. Pero al menos no engañan con subterfugios civilizadores y añagazas de superioridad moral. Eso queda para los panolis bienintencionados que quieren que el conflicto sea arbitrado por la Fundación Jimmy Carter: es decir, que los palestinos-apaches se queden en su secarral de mierda, con subvenciones de la ONU o alguna ONG vigilante, mientras los colonos israelíes se quedan con los recursos hídricos del Golán para tener una buena cosecha de naranjas (en la que, sobra decirlo, trabajará la mano de obra importada sudanesa o etíope). Ya el profesor de la Universidad Hebrea Haim Gvirtzman, consultor del departamento de Defensa estadounidense reveló que «el criterio por el que se rigió la coalición laborista para establecer los primeros asentamientos antes de su derrota electoral en 1977 fue el de situarlos en zonas clave para controlar los recursos hídricos de Israel. De los 600 millones de metros cúbicos de agua que anualmente se toman de los ríos de Judea y Samaria, 500 millones satisfacen las necesidades de los ciudadanos de Israel.» Esto es sólo un ejemplito del buen rollo laborista, de su savoir faire, que agrada mucho más en los despachos de Bruselas que las carnicerías exterminacionistas de Sharon. Morir lentamente de hambre es menos ruidoso que hacerlo a manos de un helicóptero.

Se trata de sostener posturas realistas, todo lo cínicas que se quieran, pero que dan los verdaderos perfiles al conflicto. Es mucho más saludable contemplar al teniente Kilgore, con su sombrero tejano, amonestando a los chicos: «Los charlys no hacen surf». Viven más bien en la selva y se alimentan de ratas. Enuncian la otredad alienígena y la combaten sin dobleces. Y sin empacho te eructa un «¿Hueles eso hijo mío? Es napalm. Me encanta el olor del napalm por las mañanas. It smells like victory.» Veo virilidad en un MIG 25 con la estrella roja de los soviets prestando cobertura a los soldados del Cáucaso entrando por Kunduz para instaurar el socialismo de Babrak Karmal, mientras Reagan adiestraba a Bin Laden y sus liberty warriors (y lo enseñó muy bien, según se ha podido comprobar. Por cierto, no soy el único que piensa que a los afganos les hubiera ido mucho mejor siendo una república soviética en lugar de rehogarse en sus cuevas de mierda). Por supuesto las víctimas se dan cuenta del rostro que tienen los hijos de puta que hay enfrente, y a partir de ahí tienen una parte ganada.

Claro que esto corresponde a países «saludables». Bush, con su chupa de aviador de gore-tex, revestida de material cortavientos, pronunciando su God bless America, puede causarme pavor o una postración de fan chovinista, pero también respeto (el que inspira la VI Flota). En este delirante país llamado Spain lo único que nos podemos permitir es un gilipollas en Nasiriya gritando apoplético (y con algún octano de vino peleón, supongo) ese patético «¡VIVA HONDURAS, UY, NO, PERDÓN, VIVA EL SALVADOR!», mientras la cabra de la Legión olisquea por allí con una bandera rojigualda... ¡con el toro de Osborne! Este es el que guarda una moneda de euro para tirársela a quien ose pedir responsabilidades. ¿Qué se puede esperar de un país que consiente tener estos gobernantes? No hablemos ya de la estólida madame que lleva los «asuntos exteriores», con un esperpéntico «pelo de tormenta» (que diría Valle), haciendo el ridículo donde quiera que va (aunque, qué coño, la Sin Plomo 95 ya cuesta unos centimillos más barata). Esta es la cáfila de imbéciles y anormales que ocupan poltronas señoriales sobre las chepas de un paisanaje ibérico cada día más adocenado. Es más sexy el teniente Kilgore que esas masas democráticas con sus manitas, su silencio, su «aquí estamos, todos juntos para demostrarles que no podrán con nosotros». Ver para creer. Frótense los ojos, que es así como se lo cuento.

Todo esto tiene un aire de bizantinismo que tira de espaldas. No de otro sitio viene esa expresión de las disputas bizantinas. Allí estaban los bizantinos, disputando sobre el sexo de los ángeles, sobre un «pónme ese icono cerca de los contrafuertes, quedarían muy bien los estucados, no va bien la humedad para el pan de oro». Aquí tenemos nuestra singular y cutre Bizancio en esas querellas bobas sobre la clase de religión, el matrimonio gay y quitar los nombres de según qué calles. Pero siempre desde el consenso y la lealtad a la Constitución y la Democracia (la primera es una broma tardofranquista gracias a la cual no existe la segunda). Y después de una dura jornada laboral (cada vez peor remunerada y más extenuante) todos a ver la polla de Boris o a mandar un SMS para ver a qué simio sacamos de la casa del Gran Hermano. Eso y los goles del real madrid (remake bufo del pan y circo: al menos Charlton Heston o Russel Crowe, en lo que tienen de análogo a aquellos otros gladiadores que realmente existieron, me ponen mucho más que la marrana de Beckham).

Es muy significativo que ante la presente coyuntura histórica de crisis de civilización, de la debacle económica capitalista, se hable mucho y mal de Carod, un entrañable campesino a quien visualizo con sandalias payesas, la barretina y un Espetec amb tumaca en sus manos de hombre honrado (aunque también un excelente líder de izquierdas, por oposición al esperpéntico Llamazares). Mirar para otro sitio nunca es bueno. Que no nos jodan: la Bolsa de Nueva York no se cae porque Patxi el de Bilbao deje una mochila al descuido en el Pozo del Tío Raimundo. Un judío, en su despacho de Madison Avenue de mil acres y ficus selvático, con sillón de piel de pekari, ya se habrá cuidado de hablar con un amable funcionario de la Inteligencia para saber de qué coño va esto.

Esto es un país de saldo. Pueden estar seguros de que contarán con estrenos del tipo de «Los monólogos de la vagina» o «Cincohombres.com», o como aquellas otra de la sala Cuarta Pared en la que un fulano hacía sombras chinescas con el pene. Todo esto florece mientras autores como Alfonso Sastre padecen un aberrante boicot, y las audiencias siguen esperando a Godot (por más que este Godot sea un Artaud o un Brecht, hoy olvidados). Y reaparece Alejandro Casona, que volvió aureolado del exilio para acabar besándole la mano a... Carmen Franco.

Ellos tienen el Séptimo de Caballería. Aquí hay un gilipollas hablando del Perejil. Ellos fuman marlboro y nosotros farias.

Y un apunte más: de entre todos los prestidigitadores, charlatanes, embaucadores y pastoreadores sociales que se acercaron a un micrófono el 11-M y siguientes, el único que dijo la verdad y tuvo una coherencia ideológica sobre lo que estaba aconteciendo fue Arnaldo Otegi. Para que vean dónde estamos.

 

 

 

 

 

LA TV

 

lo dijo el webmeister

 

 

Dalí, siguiendo el método paranoico/crítico, en su «VIDA SECRETA» reflexionó sobre la guerra civil española hablando durante varias páginas de un moco seco pegado en la pared que le había herido en un dedo. Yo, fiel a sus pasos, aunque menos críptico, me referiré al 11/M (¡qué alegría de nuestros gobernantes y de nuestros rotativos y telediarios!: YA TENEMOS NUESTRO PROPIO DIA 11 DE LA INFAMIA, NUESTRO PROPIO INDEPENDENCE DAY –y homologado por la UE, como los buenos electrodomésticos-) hablando de lo visto y lo no visto ese día en la tele.

La imagen más impactante fue la última, justo antes de irme a dormir: los brasileños con mascarita que follan interminablemente en ese canal local con la misma desgana con que buena parte de los difuntos en el megaatentado habrían entrado a fichar a sus respectivos curros, pues eso, seguían follando inasequibles al clima de luto. Miento, follaban pero conscientes de la jornada histórica que se estaba viviendo: en una esquina de la pantalla lucía un crespón negro. Pornografía tercermundista con crespón negro (¿qué mejor imagen para sintetizar en qué país virtual y desfondado había golpeado de nuevo la larga mano -¿terrorista, antiterrorista? ¿Eurasia, Oceanía?: Debord y Orwell lo sabrán- de los responsables del anterior día 11?).

Por un momento mi mente calificó la imagen de obscena. Pero no: era solamente chusca, digna de una contraportada en «MONDO BRUTTO» con el correspondiente pie jocoso.

Obscenas sí habían sido otras cosas a lo largo de la jornada: la portavocía cazallosa de Zaplana, a quien uno se imagina con un palillo en la boca regentando algún antro así como de Brecht (o pavoneándose por LA TABERNA FANTASTICA de Alfonso Sastre); o la intervención en el show de Sardá (versión compungida –qué mal se compunge este hombre y qué falta de delicadeza por parte de Tele 5 mantener semejante programa en una jornada tal-) de su homólogo en la oposición (homólogo en el arribismo cazalloso y voceras) el emérito Ramón Ramoncín;  o, en la misma cuadra de Sardá, la indignación moral (patentada y a piñón fijo) del telefiscal Xavier Nart (quien, como Zaplana, sabía sin investigación y sin hostias que la autoría era de ETA, por muchos versículos del Corán y mensajes en árabe que la realidad le pasase por las narices); o la comunión mística de Ophra Campos con el pueblo llano en su dolor pero, esperen un momentito, que hay que dar paso a la publicidad (yo viví la jornada cuando Carrero Blanco ascendió a los cielos y recuerdo que, entonces, la tv no respetó cuota alguna de publicidad y se dieron maitines a todo pasto -está claro que los muertos del Pozo y de Santa Eugenia no pueden anteponerse a cosas más sagradas, como los anuncios, los folleteos de medianoche, las echadoras de cartas y el show de Sardá-); o la sarta de exabruptos de los presentadores del notisioso en Telemadrid, repitiendo el esquema ya marcado por Ana Aladro en el weekend histérico pro Miguel Angel Blanco de julio ‘97, a ver si la gente se tiraba a la calle a manifestarse con intenciones linchadoras contra todo aquello que oliese remotamente a chacolí (qué razón tenías, amigo Karl Kraus, en tus diatribas contra el papel frívolamente incendiario de la prensa en los preámbulos de la I Guerra Mundial); o la rápida homologación por la UE del 11/M como «día europeo de las víctimas del terrorismo», algo así como la elección de la sede olímpica pero en plan gore; o la expresión de felicidad orgásmica que cierta joven cachorra de la AVT ponía al ser entrevistada en el canal diocesano TMT («por fin llegó nuestro momento; ahora se van a enterar»)...

Me chocó, dentro de este maremágnum mediático de lo sagrado y lo profano, que no se respetase para nada la cuota rosa (¿qué había pasado con el divino Borix en lo de Sardá, y dónde el Víctor Sandoval con sus meneítos, o la jacarandosa preocupación de un Leopoldo Alas o un Mendicutti por las víctimas, la Constitución y la Democracia? ¿Por qué se nos privaba de la bulliciosa parla de estos elementos en una fecha tan destacada, cuando todos los demás días se nos exige respeto reverencial al Mondo Gayondo –so pena de caer en flagrante incorrección política-? ¿Acaso se tenía fresco en la mente aquel film de «EL QUINTO ELEMENTO» y se consideraba al plumerío mediático poco apto para momentos de extrema crisis? –y, sin embargo, alguien como el rostizado y apoplético Juan Adriansens, que tampoco asomó por ninguna mesa de debate televisiva, creo es de los pocos tertulianos que habría dicho algo interesante en una situación como la del día 11: como buen ciudadano del Imperio y orgulloso de serlo, a lo Pym Fortuyn, en las crisis, cuando el Imperio se tambalea, esta gente da lo mejor de su dialéctica-).

Resumiendo, salvo los crecientes mensajes y pistas con aroma a maderas de Oriente (y a Pentágono) que, finalmente, los voceros gubernamentales no pudieron obviar; salvo la sorprendente pero esclarecedora intervención de Arnaldo Otegi recalcando con una cierta lógica la no autoría de ETA; y salvo, obviamente, las imágenes con vagones reventados y restos de currantes cubiertos por sábanas, la realidad brilló por su ausencia en la tv el pasado día 11 por mor, una vez más, del esperpento propio de un país virtual con la sesera espongiforme.

 

 

TERRORISMO Y PARTITOCRACIA:

DE NUEVO LA DEUDA PARADOJICA

DE LOS ALOIS PARA CON LOS MORLOKS

(a modo de coda post/electoral)

 

15-J-1977: ¿Sin la voladura de Carrero Blanco cuatro años antes habrían llegado a celebrarse estas elecciones?

14-M-2004: ¿Sin la masacre del día 11 los resultados del PSOE habrían sido los mismos?

 

«Se impone la conclusión de que estamos ante un relevo inminente e inevitable dentro de la clase cooptada que gestiona la dominación y que, sobre todo, dirige la protección de esa dominación. En semejante materia podemos estar seguros de que la novedad jamás se exhibirá en la escena del espectáculo. Sólo aparece como el rayo, que no se ve sino cuando fulmina. Ese relevo, que completará de forma decisiva la obra de los tiempos espectaculares, se lleva a cabo de forma discreta y conspiradora, aunque afecte a personas ya instaladas todas ellas en la esfera misma del poder. Elegirá a quienes tomarán parte en él en virtud de un requerimiento principal: que sepan claramente de qué obstáculos se han librado y de qué son capaces.» (GUY DEBORD)  

 

 

 

 

ilustraciones: JOEL PETER WITKIN